Relatos fan de 40k

Para cualquier otro tema no cubierto

Moderador: Junta

Relatos fan de 40k

Notapor Wyand » 18 Mar 2017 01:28

buenas!

Creo que muchos de nosotros a lo largo del tiempo hemos escrito relatos de 40k, ya sean de trasfondos de ejércitos o lo que sea. He re-descubierto los míos y me apetecía publicarlos para que los leáis.

¿Qué me decís? ¿publicáis vuestros relatos?
"Deja tu huella siempre, no solo lo intentes"
Avatar de Usuario
Wyand
Junta directiva
 
Mensajes: 30
Registrado: 22 Jun 2016 23:33

Re: Relatos fan de 40k

Notapor Wyand » 18 Mar 2017 01:30

"Sueños del profeta"

Planeta Urk, 926.M41, doce años antes de la II Guerra por Armageddon…
No está dormido, noche tras noche las visiones producidas por una implacable fiebre lo atenazan en un sueño producto de inconsciencia. La oscuridad domina el interior de la gran choza, el aire está saturado por un hedor a sudor intenso y a comida abandonada. En la lóbrega estancia tan solo se escucha un débil balbuceo incoherente, producido por el gigante que permanece tumbado en un camastro, acurrucado en un intranquilo sueño...

******

Despierta, abre su inmensa boca aspirando todo el aire posible. Sus pequeños ojos, hundidos en unas profundas cuencas, se abren e instintivamente recorren el paisaje desértico que lo rodea. Poco a poco se pone en pie, alzándose más de dos metros sobre el ceniciento suelo, estira sus entumecidos y poderosos músculos a la par que emite un gutural rugido que se extiende por todo el páramo. Un instante después otro rugido, más poderoso y profundo de lo que él jamás había escuchado le responde en la lejanía, tensa los músculos, preparándose para el combate.

En ese momento se da cuenta, mira sus manos y su cuerpo desnudo, ¿dónde está su equipo? Sin querer se lleva la mano derecha a ese mismo lado de su cabeza, si… eso no ha cambiado, el frío metal responde a su tacto con un leve chispazo de corriente. Vuelve a escuchar ese rugido poderoso, proviene de más allá de la colina que tiene frente a él, debe responder, sin duda alguien lo está retando. A grandes zancadas se dirige hacia la cima de la rocosa colina, conforme más va ascendiendo, el rugido se va transformado… cada paso que da, éste suena más como el martilleo de la artillería.
A la par que va reconociendo el sonido algo instintivo se va apoderando de él, presionando contra sus sienes, tensando sus músculos, rugiendo por sus venas… es la guerra, y él es el arma de los dioses para la guerra eterna.

Finalmente alcanza la cima de la colina y el viento lo recibe haciendo incluso que se tambalee… pero no ha sido producto natural del viento, sino de una poderosa onda de choque producida por una gigantesca detonación. A sus pies la colina parece haber crecido, alzándose hasta convertirse en un gran risco desde el que observa el mayor y mejor de los espectáculos: la guerra sin fin. El sueño para el que Gorko y Morko le han preparado.

Desde su privilegiada posición contempla como una inmensa marea compuesta por miles de sus congéneres se lanza contra los muros de una ciudad fortificada, machacando bajo centenares de miles de botas, el suelo de ceniza. Poderosas máquinas de guerra, efigies de los verdaderos dioses, luchan contra otras de diseño extraño, ignorando en su divino combate las hordas de guerreros que luchan y mueren bajo sus pies. La luz del inclemente sol se va tornando roja, a la par que la sed de violencia aumenta en sus venas. Entonces el poderoso rugido se repite con más fuerza. Incapaz de desoír su llamada, el gigante desciende del risco y se encamina hacia el centro de aquel apocalipsis. Frente a él se encuentra otro gigante, embutido en una poderosa armadura que chirria y cruje con cada movimiento, él es quien ha osado retarle. Sin pensarlo, se lanza con las manos desnudas contra su rival, aprovechando que éste se encuentra distraído, pero no es lo bastante rápido. El otro gigante atenaza su cuello con el afilado metal de una inmensa garra mecánica y ríe ante su inútil intento, es entonces cuando se fija en su cara…pero no puede ser…

El otro gigante, es él mismo.

******

Abre los ojos, sobre él ve la tela parduzca del techo de la choza y cómo los débiles rayos del sol moribundo de Urk se cuelan entre los numerosos rotos. Se sienta en el borde del camastro e instintivamente se lleva la mano al lado derecho de la cabeza, el implante de frío adamantio le devuelve el saludo con un chispazo de energía. ¿Qué ha sido lo que ha soñado? Asintiendo para sí mismo se levanta, convencido de que lo que ha visto es otra señal de los dioses que han tenido a bien mostrarle un instante de su destino.

Al salir de su choza olfatea como un animal el aire, éste apesta a humo, grasa de vehículos, carne y sudor. El griterío del exterior se va apagando conforme sus subordinados se dan cuenta de que ha despertado.

Desde lo alto del montículo el poderoso gigante observa como su hueste se va reuniendo para escuchar la palabra de los dioses. El estandarte del waaagh se agita a su espalda, haciendo que los cascos y cráneos de enemigos abatidos que cuelgan de él choquen entre sí. Poco a poco, todo el campamento va acercándose al montículo sobre el que esta la tienda del profeta de los dioses. En la lejanía se escucha el bramido de un cuerno de guerra llamando a las tropas.
En la explanada que se extiende frente al montículo se van reuniendo los regimientos de cientos de guerreros con sus harapientas ropas y oxidadas piezas de armadura, azotados por los nobles que los tienen a su cargo. Tras estos y guardando las distancias se encuentran los petatankez, mirando al poderoso gigante a la par que llenan sus bolsas con artefactos explosivos de innumerable índole. El mekániko levanta su grasienta cabeza del motor de uno de los karroz de guerra mientras escupe un tornillo defectuoso al suelo. De entre los deshechos del mekániko aparecen varias figuras pequeñas y huesudas, de largas y ganchudas narices…sus ojos maliciosos recorren temerosos su entorno, esperando tal vez una inevitable respuesta violenta a su aparición. En otro rincón del campamento, otro nutrido grupo de guerreros esperan sentados frente a sus tienduchas a la par que limpian unas grandes armas de fuego de dudoso funcionamiento. El rugir de unos poderosos motores llama la atención del gigante, desde el sur entra en el campamento una grasienta nube de humo que deja vislumbrar en su interior las grandes figuras de unas poderosas motocicletas, el gigante cruza su mirada con el líder de esa banda, entrecierra los ojos y gruñe levemente…el resultado es el esperado y el líder de los moteroz, un kaudillo menor, agacha la cabeza en gesto de sumisión. Alzando la vista hacia el contaminado cielo, desde donde el ojo de Gorko y Morko lo observa todo con su radiante y abrasador calor, ve sobrevolar raudo y humeante el nuevo Dakkajet que su mekániko ha construido con los restos saqueados tras la última batalla. Mientras el ingenio volador lo sobrevuela, escucha el chirriar del armamento automático emplazado sobre una plataforma para su transporte, a pesar de su dudoso aspecto, el gigante está convencido de que lo ayudará para derribar los aparatos voladores de sus enemigos.

Recorre con su ojo sano el nutrido ejército que ante él aguarda sus palabras, que ansioso espera el mensaje de los dioses. Alzando los brazos hacia el moribundo sol, el gigante comienza a hablar:

-“Hoy loz diozez me han transmitido una gran vizión. Todoz loz klanez de Urk me han jurado lealtad, loz pokoz ke no lo hizieron eztan muertos y fueron echadoz a loz garrapatoz. Ez hora de ke kumplamoz lo ke loz diozez me han transmitido, debemoz abandonar Urk y arrazar todo cuanto veamoz, puez noz espera una gran guerra. La guerra eterna.” –mientras habla, el sol de Urk se oscurece en parte, eclipsado por la sombra de la diminuta luna del planeta. Un presagio de los dioses.- “¡¡Mirad!! ¡¡Gorko y Morko noz llaman a la guerra!! ¡¡En zu nombre haremoz ke laz mizmaz eztrellaz ze tiñan de rojo y ke loz planetaz de nueztroz enemigoz mueran!! ¡¡Zoy Ghazghkull Mag Uruk Thraka, y mi palabra ez la voluntad de loz diozez!! ¡¡¡WAAAAAAAAAGHHHH!!!” –Un intenso y profundo grito gutural de guerra pronunciado por miles de primitivas gargantas se extiende por toda la planicie. Los orkos están listos para la gran guerra, que la galaxia se prepare.
"Deja tu huella siempre, no solo lo intentes"
Avatar de Usuario
Wyand
Junta directiva
 
Mensajes: 30
Registrado: 22 Jun 2016 23:33

Re: Relatos fan de 40k

Notapor Wyand » 18 Mar 2017 02:13

*Nota aclaratoria: El relato está basado en el universo de Warhammer: 40.000, concretamente en un mundo llamado “Necromunda” en el que las ciudades son megalíticas. Ciudades que en sí mismas son llamadas colmenas y que son micro universos en sí mismas. La población de esas ciudades no sale al exterior, muchos ni han visto la luz del sol en su vida. En las catacumbas de la Colmena Primus (la más importante) existen multitud de bandas que se enfrentan entre sí en un mundo postapocalyptico por recursos, créditos y alimentos. En esto está basado el relato.

“Cielo Negro – Sol Muerto”

Parte 1:

Necromunda, Colmena Primus
Distrito 18
02 de Diciembre de 990.M41

Les había llegado el rumor de que en esta localización se iba a llevar a cabo un importante intercambio de armas entre dos traficantes, habían conseguido incluso la localización exacta de los alijos.

A Kurt no le olía nada bien, el chivato parecía muy dispuesto a hablar. El líder de los Van Saar en este distrito contaba con un amplio pasado como sargento en las Fuerzas de Defensa Planetaria y había aprendido a hacer caso a sus instintos. Sin embargo, acababan de llegar a esta zona y establecerse suponía aceptar riesgos, ese importante alijo sin duda les ayudaría a afianzar su recién conseguida posición.

En las entrañas de la gargantuesca colmena nunca se veía el sol, nunca llovía; no al menos lluvia natural, detritos y la condensación de gases industriales precipitaban ocasionalmente en forma de una lluvia grasienta que empapaba hasta los huesos y dificultaba pensar con claridad. El lugar acordado era una parte relegada al olvido del distrito, antaño debió de desarrollar una fuerte actividad industrial, pero ahora se encontraba abandonada y cubierta de óxido. Tenues luces de los escasos globos lumínicos iluminaban zonas dispares del entorno, no se escuchaba ningún ruido más allá del de alguna cañería al dilatarse por el calor o el sonido de antiguos pistones que expulsan el vapor sobrante.

"Está demasiado tranquilo", pensó Kurt, hacía cerca de media hora que habían llegado al punto de entrega, las balizas de localización de los alijos parpadeaban intermitentemente en los radares de frecuencia corta. Una de esas balizas indicaba que el primero de los alijos se encontraba a pocos metros de donde se encontraban, "Jefe" -dijo J.J en un susurro- "parece que será un golpe fácil" -"¡Cállate J.J, eres un bocazas!" -le respondió Big John, el pesado que se encontraba cerca de ellos alerta ante cualquier movimiento. Kurt sabía que la tensión entre ambos hombres estaba a flor de piel, debería solucionarlo cuando volvieran a la base. La grasienta lluvia pareció arreciar, pese a ser un fenómeno producto de la contaminación, había ocasiones en las que se asemejaba mucho al clima natural. Pocos habían estado en el exterior de la colmena, solo Kurt, por eso era el líder... sus años de experiencia en las FDP y su "visión de mundo" se habían impuesto ante las ideas retrógradas del resto de candidatos que habían nacido, vivido y que morirían en las entrañas de la bestia que era la Colmena Primus. Kurt casi sentía pena por ellos. Casi. Con rápidas órdenes distribuyó a sus hombres en los edificios semiderruidos cercanos, había aprendido a esperar siempre lo peor. Con la lluvia no podía a penas ver a unos metros, por lo que deberían mantener la comunicación a través de signos y respuestas cortas de los comunicadores. Envió a Carl "the hammer" con el rifle de plasma, Juls y al novato, Tommy, al flanco derecho. A Big John, con su ametralladora, al tío honk y J.J al flanco izquierdo. Él se quedaría en la zona central acompañado por los demás, Micky, el último en llegar, Bruce y Hank.

Kurt estaba especialmente pendiente de los novatos, por experiencia sabía que son los primeros en jugársela con tal de impresionarlo. Los había aleccionado acerca de estas estupideces, pero ¿quién puede aleccionar a un joven que quiere ascender? Pronto quedó patente, Tommy abandonó la cobertura en una carrera rápida para alcanzar el alijo que tenían más cerca. Kurt pensó en dispararle, por no obedecer sus órdenes, sin embargo el novato alcanzó sin problemas el alijo y alzándolo dijo por el comunicador: "¡Lo tengo chicos!" -celebrándolo.

Duró poco, los globos lumínicos estallaron en mil pedazos sumiendo el confuso entorno industrial en la más profunda oscuridad, enturviada aún más por la grasienta lluvia. De pronto un fogonazo cruzo la distancia que separaba a Tommy de los edificios abandonados que tenía a la espalda, tan solo escucharon el gorgoteo que produjo el novato al comenzar a ahogarse en su propia sangre al ser alcanzado. Carl estaba cerca, en la línea de defensa que había establecido Kurt a la derecha, acompañado por Juls. Desde su posición veían la silueta de Tommy alzando el alijo y un instante después vieron el primer resplandor. Juls, un tipo silencioso que buscaba el autorecogimiento, señaló hacia el lejano edificio semi derruido que tenían al otro lado de la calle "Allí... Allí hay algo" -dijo con una voz profunda. "¿Qué? ¿Qué has visto Juls?" -le preguntó Carl recalibrando el rifle de plasma- "Algo, no sé qué era. Apareció y desapareció nada más disparar... simplemente, ya no estaba ahí."

Todos escuchaban el aliento de Tommy, Kurt no cabía en sí de ira. ¡Los habían cazado! ¡Era una trampa! De nuevo su instinto estaba en lo cierto. Indicó con rápidos signos a Hank, Bruce y Micky que lo acompañaran al piso superior, quizá desde allí viesen algo. "¡Nos disparan! ¡Joder Kurt, se han ventilado a Tommy!" -escuchó el líder de la banda por el comunicador- "Tranquilízate J.J, mantened el silencio y estad atentos. Cubríos." -le respondió tajantemente - "Tommy, Tommy, ¿estás ahí?" -preguntó por el comunicador - "¿has visto quién te ha disparado?" -sólo escuchó el gorgoteo de la sangre en la garganta del novato. Estaba condenado. "Juls ha visto algo, jefe" - le respondió Carl - "aunque no sabe muy bien qué era". Una vez Kurt alcanzó el piso superior vio como Tommy comenzaba a arrastrarse hacia la cobertura, rápidamente ordenó que nadie se moviese, había visto como unos puntos rojos formando un triángulo recorrían el cuerpo de Tommy. En ese momento, las sombras volvieron a disparar alcanzándolo en las piernas. Fuese quien fuese el que los acechaba, no querían matar rápidamente al novato, estaban jugando con él... obligándolos a que alguno abandonase la cobertura para cazarlo. "¡Que nadie se mueva!" -repitió - "Joder jefe, se lo van a cargar... ¡¡Tommy!! ¡¡Imbécil, ¿por qué no te quedaste a cubierto?!" -le respondió y gritó Micky, el otro novato. Tommy y él eran hermanos, Kurt apreciaba la tensión de Micky... pero antes de que pudiese contenerlo éste saltó del altillo y corrió hacia su hermano que había conseguido refugiarse junto a Carl y Juls.

Carl alcanzó con el brazo al novato y junto con Juls lo arrastraron tras la protección de la pared, el novato aún apretaba contra su cuerpo el alijo. Juls miró gravemente a Carl, las heridas del novato eran demasiado graves... no saldría de esta. En ese momento escucharon cómo en el edificio de al lado se abrían las puertas y acudía a la carrera Micky en busca de su hermano. Se reunió con ellos cayendo de rodillas a su lado, Tommy no podía hablar, se estaba ahogando en su propia sangre. El impacto le había atravesado el pecho dejándole un agujero del tamaño de un puño. Era un milagro que el novato hubiese sobrevivido hasta ahora. Los hermanos apenas pudieron reunirse cuando la chispa en los ojos de Tommy se extinguió. Micky estaba bloqueado, su cuerpo temblaba de rabia. En ese momento escucharon un ruido al otro lado de la cobertura, nerviosos todos se dieron la vuelta y dispararon, pero no había nada... "Ya están aquí..." -dijo Juls crípticamente como de costumbre- "Eh, Micky... Micky muchacho, ten" -dijo Carl dando al novato el alijo que su hermano había recuperado- "llévaselo al jefe, tu hermano ha muerto por ayudarnos, no lo echemos por tierra. Corre, ¡Ve!" -le instó empujándole. Micky, aún en estado de shock agarró el alijo y se dio la vuelta, saliendo corriendo hacia la puerta por la que había aparecido.

Kurt observó la escena desde la primera planta del edificio donde se encontraba el grueso de sus fuerzas. Sabía que Micky se había dejado llevar, pero debería aplicarle un correctivo cuando regresasen a la base. Sin embargo, lo apremiante ahora era encontrar al cabrón que había hecho esto. "Jefe, esto me huele muy mal, deberíamos irnos" -le dijo Big John por el transmisor- "¿Ya quieres irte grandullón? Yo antes quiero vengarme de ese cabrón." -le respondió Honk amartillando su escopeta. Justo en ese instante otro fogonazo iluminó la oscuridad, entre la lluvia que teñía de marrón el paisaje vieron como Micky se desplomaba alcanzado en una pierna. Fue entonces cuando Kurt distinguió durante un instante la figura que había disparado, un instante fugaz en el que acto seguido desapareció camuflándose con el entorno. Depredadores, eso era lo que les estaba dando caza. "Mierda... no contamos ni con el equipo ni las condiciones para poder hacer nada, hay que retirarse" -pensó el líder Van Saar. Mandó a Honk y a JJ que metiesen a Micky a cubierto, el niñato traía consigo el alijo que había conseguido su fallecido hermano. "Debemos irnos muchachos, aquí no podemos hacer nada" -dijo Kurt por el transmisor- "Juls, Carl; retirada. Volver al edificio principal y nos replegaremos" -ordenó, pero tan solo escuchó silencio. ¿Podía ser que hubiesen cazado también a Juls y a Carl? Esperaba que no, perder nada más llegar el rifle de plasma y a dos valiosos hombres acabaría con la incursión de la banda en el distrito 18. "Juls, Carl, responder" -insistió- "Aquí... Nos está... Hay algo en... ¡joder!" -escuchó la voz entrecortada por interferencias de Carl y varios disparos. Se asomó a la ventana del edificio y pudo ver con consternación cómo sus dos hombres salían corriendo. En plena oscuridad y cegados por la lluvia, Juls alcanzó el puesto base mientras que Carl corrió en dirección errónea. Otro resplandor, un fuerte chasquido y cayó derribado a penas a unos metros de dónde debía ir. Sus gritos les llegaban a todos por el sistema de comunicación interno. Kurt podía ver cómo sus hombres comenzaban a caer presa del miedo, miraban las siluetas de los edificios cercanos y disparaban alocadamente a cada cosa que se moviese, sin darle a nada. "¡Atención! ¡Retirada!" -ordenó a plena voz, sus hombres no lo dudaron, entre JJ y Honk cogieron a Micky y comenzaron a marcharse. Él se ocuparía de recoger a Carl.

Salió al exterior abandonando la protección del edificio en dirección a su hombre de apoyo pesado. Éste avanzaba arrastrándose de forma lastimera dejando un reguero de sangre tras de sí "joder jefe, ¡me han dado! No veía nada, joder... joder joder..." -se quejaba Carl mientras Kurt lo levantaba apoyándolo en su hombro- "Tranquilo Carl, solo te han rozado" -intentó tranquilizarle. Entonces lo vio, apareció de la nada a una docena de metros de dónde se encontraban. La lluvia resbalaba sobre el camuflaje óptico que lo cubría, pero estaba ahí, mirándolos. Kurt sintió cómo se le helaba la sangre y corrió, corrió como nunca había corrido.

Parte 2:

Necromunda, Colmena Primus
Distrito 18
04 de Diciembre de 990.M41

A penas habían pasado dos días desde que el grupo cayese en la trampa diseñada por los Depredadores. Kurt se había pasado las horas inmediatas al enfrentamiento guiando a los suyos por un circuito trazado de ante mano, lo suficientemente laberíntico como para perder a cualquier perseguidor. O eso esperaba Kurt. Por el camino habían conseguido detener la hemorragia de Carl y Micky, estabilizándolos, pero lo peor fue cuando llegaron a la base.

El refugio que su banda había establecido debió de ser antaño una sucursal de los Arbitres locales. Como es habitual en las colmenas de grandes dimensiones, los niveles superiores al que se encontraban habían comenzado a ceder a su propio peso y poco a poco se desmoronaban sobre los inferiores. La zona había sido evacuada hacía muchos años, por lo que fue perfecta para ocultarse. Las robustas paredes de la fortificación de los defensores de la ley en la colmena ofrecían al grupo la protección necesaria ante un ataque a gran escala, al poco de llegar habían bloqueado con barricadas los agujeros producto de la corrosión y otras entradas, dejando sólo la principal y una oculta en la parte trasera. Sus muchachos habían hecho un buen trabajo y casi tenían listos una docena de pozos de tirador y los puestos de observación. Sin embargo, quedaba mucho por hacer para que realmente fuese un refugio seguro.

Ojalá contasen con un médico, pero no habían encontrado ninguno cuando se trasladaron desde el distrito 86. Por el momento, los cuidados básicos que habían podido ofrecer a sus heridos eran cuanto podían contar. Carl se recuperaba bien, la herida había sido superficial y tenía peor aspecto que la gravedad que realmente entrañaba. Micky era otra historia, desde que llegaron a penas comía y se había recluido en el taller sin querer hablar con nadie. Kurt intentó hablar con él, centrarlo y explicarle por qué había pasado todo, pero fue en vano. La desidia se había instalado en la banda, el duro revés recibido nada más llegar a la zona había hecho mella en la moral general. De vez en cuando Kurt cruzaba la mirada con alguno de sus hombres y veía la culpa en sus ojos, le culpaban a él por lo sucedido, por haberles seleccionado para establecer la banda en el Distrito 18. Sabía que necesitaba recuperar a sus hombres, hacerles vencer esa desidia y centrarse de nuevo. Micky... bueno, lo haría tanto si quería como si no.

La oportunidad les llegó poco después. A unas pocas cuadrículas de distancia había un territorio rico bajo control de una secta religiosa, los Redencionistas. Kurt no sabía más que rumores acerca de esta banda fanática: uso intenso de lanzallamas, cargas frenéticas y energúmenos con toga. Sin embargo, Juls sabía más... "No se jefe, esos pirados por el fuego son más peligrosos de lo que crees." -dijo Juls abriendo y cerrando un viejo zippo- "Cuando era pequeño llegaron a la barriada donde vivía con mis hermanos. Hablaban sobre la fe, sobre la redención a través de las llamas y el auto sacrificio." -dijo sonriendo levemente cuando la llama del zippo prendió. Los demás sintieron un leve escalofrío. -"Naturalmente nadie les hizo ni puto caso, recuerdo como cogieron a uno de sus neófitos y le dieron tal paliza que el beato apenas podía caminar." -"¿Ves? Unos meapilas..." -dijo JJ, tan perspicaz como siempre, obteniendo como respuesta el gruñido desaprobatorio de Big John- "Poco después regresaron, cuando quisimos darnos cuenta todo el barrio estaba ardiendo" -continuó Juls con un tono neutro de voz mientras observaba la llama del zippo- "los cuerpos de quienes habían golpeado al beato estaban crucificados, mutilados, marcados con hierros al rojo y envueltos en llamas. No, J.J. No son ningunos meapilas...." -sentenció Juls dejando en silencio a sus compañeros. "¿Es que no lo habéis oído? Kurt es el líder, sabe lo que se hace." -apremió Hank apoyando la mano de manera nada disimulada en el mango de su puñal y observando a sus compañeros. Kurt, mientras tanto, se había asegurado bien de que sus dos pistolas de plasma estuviesen claramente a la vista enfundadas en sus cartucheras, gesto que no pasó desapercibido. "Si... ¿por qué no?" -dijo una voz al fondo del pasillo, era Micky y los miraba con unos ojos feroces, mientras sostenía un manojo de cables unidos a algo. El chico se había refugiado en la tecnología, Kurt no dudaba que acabaría siendo un inventor de primera.

Así pues, trazaron los planes necesarios para echar a la Redención y hacerse con el territorio. El despliegue sería similar al de hacía dos días, establecerían una línea de ataque estable, esos pirómanos avanzarían derechos hacia sus armas y tan solo deberían acribillarlos... Ojalá hubiese sido tan sencillo.

Big John y J.J se establecieron en un edificio de diferentes alturas al lado izquierdo, el grandullón se subió al piso superior desde donde tendría un campo de tiro de 360º que podría aprovechar con su ametralladora pesada. Mientras, J.J se quedaría guardando el piso inferior, cubriendo las espaldas del hombretón. Bruce "sex machine" y Hank se encargarían de cubrir la zona central, dispuestos de manera similar a los anteriores. En el flanco derecho se situaron los demás, Juls, Carl con su rifle de plasma, Honk, Micky y el propio Kurt. Habían detectado en los escáneres de frecuencia corta movimientos de los Redencionistas en ese flanco y pensaban darles un recibimiento por todo lo alto.

Pronto vieron al primero de ellos, era un novato a juzgar por sus movimientos, JJ lo abatió rápidamente desde su cobertura; no consiguió acabar con él, pero al menos lo dejaría tumbado por un buen rato. Mientras, en el flanco derecho, el ímpetu redencionista avanzaba excesivamente rápido contra sus líneas. Antes de que Kurt pudiese dar la orden, Micky saltó a la carrera para dirigirse a la cobertura donde se encontraban Hank y Bruce. Los demás le siguieron por pura inercia, Kurt sentía cómo perdía el control de sus hombres a cada segundo que pasaba, así que los siguió. El último en moverse fue Juls, que miraba hipnotizado las llamas que se acercaban a través de los habitáculos próximos. "¡Juls!"- le gritó Kurt para que reaccionara, pareció despertar de un sueño y saltó desde el altillo donde se encontraba, sin embargo un característico crujido en su tobillo izquierdo indicó que había dado mal dicho salto, quedándose tumbado agarrándose la extremidad. Carl vio cómo su amigo caía lesionado por lo que detuvo su avance para mirar atrás "¡Joder Juls!"-gritó a su compañero. Al volver la mirada al frente vio cómo a una treintena de metros uno de esos pirados del fuego amartillaba un lanzagranadas en su dirección. "Joooder..." -murmuró mientras alzaba el rifle de plasma y disparaba. El fogonazo lo deslumbró un instante antes de comprobar que, con las prisas, no había calibrado correctamente la matriz de puntería y tan sólo había chamuscado una pared cercana al redencionista. En ese momento escuchó el característico ruido sordo del lanzagranadas al disparar, observó casi a cámara lenta cómo el proyectil trazaba una parábola perfecta sobre su cabeza para acabar colándose a través de la ventana del edificio que tenía a su espalda. Carl cerró los ojos un instante ante la explosión, aliviado por no haber reventado en mil pedazos, pero entonces cayó en la cuenta de que donde había caído la granada era la posición donde se encontraba Hank, "¡¡Hank!! ¡Hank!" -escuchó gritar a Bruce, que estaba en el balcón superior -"¡Mierda, Carl! ¡Corre!" -le gritó Kurt que se encontraba unos metros más adelante.

Big John escuchó la deflagración y encaró su pesada ametralladora en esa dirección, pronto se dio cuenta de que lo que había explotado era la localización de Hank. Escupió al suelo con rabia y apretó el gatillo de su voluminosa arma, no tenía ningún objetivo claro, pero dedujo desde dónde habían disparado y vaporizó las paredes de los habitáculos que había al otro lado de la calle mientras gritaba "¡Jodeos cabrones! ¡Jodeos!". J J escuchaba cómo rebotaban sobre el piso superior los casquillos despedidos por el arma pesada de Big John, también había escuchado la explosión pero desde donde estaba no era capaz de ver qué había pasado. En ese momento vio cómo un pequeño grupo de Redencionistas cruzaba de una cobertura a otra al otro lado de la calle, vació el cargador de su rifle laser pero aparentemente no dio a nada. Estaba demasiado nervioso... necesitaba centrarse, necesitaba un poco de Jet. Aprovechando que estaba solo sacó el difusor de un pequeño bolsillo de su chaleco, se levantó la máscara de gas y aspiró fuerte. Pronto la droga hizo efecto y dibujó en su rostro una sonrisa estúpida.

Juls comenzó a levantarse al tiempo que veía cómo el grupo más numeroso de Redencionistas atravesaba las barricadas que tenía a unos metros por delante de él mientras entonaban himnos extraños. Parecía que no lo habían visto, a la cabeza de la carga marchaba un individuo calvo que portaba una pesada motosierra de dos manos. La sola visión de esa gigantesca arma hizo que vaciara su vejiga. Se arrastró hasta el lado contrario del edificio y salió a la carrera, justo en ese momento escuchó cómo comenzaban a dispararle, por suerte sin mucho acierto. Se detuvo en seco, clavó la rodilla en el suelo y apuntó. Vació medio cargador de su rifle láser en dirección a uno de esos fanáticos armado con una escopeta, sin embargo el maldito se había cubierto a la perfección. Entonces devolvió el tiro, Juls no sintió nada al principio, cuando se dispuso a dar la vuelta para buscar otra cobertura tosió y vio que escupía sangre. El proyectil había perforado el ligero blindaje que portaba y lo había atravesado. Sonrió con ironía por última vez y se desmoronó allí donde estaba, acompañado por los cánticos flemáticos de los Redencionistas.

Bruce hizo rápidos gestos a Carl para que corriera, el del lanzagranadas se estaba acercando. Fue entonces cuando vio un destello por el rabillo del ojo derecho, rápidamente encaró su escopeta hacia la ventana del edificio semiderruido donde antes estaban sus compañeros y apuntó. Si, había alguno de esos cerdos escondido ahí. Luchó por dominar su respiración, adecuarla a sus necesidades y disparó. Con satisfacción vio cómo el proyectil alcanzaba su objetivo y derribaba a uno de los sacerdotes, no distinguía muy bien si lo había matado o no... Las sombras del edificio lo habían ocultado. Antes de que pudiese comunicarse con su equipo escuchó de nuevo el sordo sonido del lanzagranadas al ser disparado, se echó cuerpo a tierra luchando por ocultarse en el reducido balcón donde se encontraba y entonces llegó la explosión. Una lluvia de cascotes lo bañó, abrió los ojos y rápidamente se palpó el cuerpo para asegurarse de que todo estaba en su sitio. Fue entonces cuando asomó la mirada temerosamente por el borde de la barandilla, donde antes estaba Carl ahora tan solo quedaba un cráter sanguinolento. "Jefe... Carl..." -dijo por el comunicador.

Kurt escuchó la segunda deflagración cuando corría detrás de Micky hacia una cobertura. Rápidamente se dio la vuelta justo para ver a Carl desaparecer, vaporizado en un millón de pedazos. La munición del rifle de plasma había agudizado el poder explosivo de la granada, en un instante Carl había desaparecido. "Lo he visto, Bruce. Permanece atento, a ver si localizas a Juls".

Big John vio como el novato que había tumbado J.J se levantaba, "Maldito cabrón, no sabes hacer nada a derechas..." -maldijo para sí el enorme hombretón. Amartilló su arma pesada y acribilló la zona, el edificio inmediatamente superior a donde se encontraba su objetivo se colapsó en una nube de polvo y restos de rococemento. Big John reía y gritaba hasta que acabó la canana de munición. Para su consternación, el piso inferior donde se encontraba su objetivo aguantó el peso y bajo él se resguardaba el segundo grupo de Redencionistas. "Mierda, J.J. ¿Qué coño estás haciendo?" -gritó por el comunicador. J.J. observaba distraído por la mirilla de su rifle, escuchó el grito de Big John y escupió al suelo. Estaba solo, la nube de polvo creada por el grandullón no solo le obstaculizaba la vista, también le daba al enemigo una cobertura perfecta para moverse. "Cojonudo grandullón... cojonudo" -murmuró lo suficientemente bajo como para que el amenazante gigantón no lo escuchara. Entonces vio cómo Honk se detenía en seco en mitad de la calle, amartillaba su escopeta y disparaba un cartucho tras otro. "¡Jódete mamón!" -gritaba- "Jefe, creo que he tumbado a su líd...." -no llegó a terminar la frase. Cuando volvió a amartillar su arma ésta explotó, probablemente cargaría incorrectamente o uno de los cartuchos no sería expulsado; pero la explosión se llevó su brazo izquierdo, la mano derecha y parte del rostro. Honk se desmoronó mientras gritaba, su cuerpo aún humeaba cuando Micky abrió fuego. El novato había permanecido en silencio y conservaba aún la mirada fiera de los últimos días. Acribilló el cuerpo de uno de los novatos de la secta hasta vaciar el cargador de su pistola láser. "Micky, ¡Micky! ¡Para joder!" -le gritó Kurt agarrándole por el hombro y girándolo ligeramente hacia él. Justo en ese instante un rayo incandescente de pura energía solar rozó el rostro del novato, si no lo hubiese girado el rifle de fusión le habría vaporizado la cabeza. Micky se desmayó con medio rostro carbonizado. Kurt aun lo sostenía cuando se tiró cuerpo a tierra... fue entonces cuando se dio cuenta que no había hecho ni desenfundar sus armas. Miró hacia arriba, a donde se encontraba Big John y le indicó que acribillase la zona. El pesado estaba terminando de cargar una cincha nueva de munición cuando recibió el primer impacto, a causa del peso de su apreciada arma perdió el equilibrio y se resbaló, intentó con todas sus fuerzas asirse al saliente de la barandilla para no precipitarse desde el tercer piso donde se encontraba al vacío. Con agonía clavó las uñas en el rococemento, arrancándoselas en el proceso... pero la ametralladora pesaba demasiado y lo lastraba hacia el vacío como si de un ancla se tratase. Finalmente la gravedad venció y arrastró al hombretón al vacío, un sonoro "crack" se escuchó claramente cuando su cuerpo se aplastó contra el asfalto debido a la caída. Kurt vio todo con ojos abiertos de par en par, ¿qué había hecho? Sus hombres estaban muriendo por su culpa, por su incompetencia. Transmitió la orden de retirada final, desconocía quienes quedaban en pie cuando comenzó a correr llevando consigo el cuerpo inerte del novato.

Definitivamente habían perdido toda oportunidad de establecerse en el distrito 18, no solo eso, había perdido a dos terceras partes de su escuadra. Horas más tarde consiguió reunirse con Bruce y con J.J, los cuatro estaban magullados y visiblemente afectados. "¿alguno más?" -preguntó Kurt- "¿Y Juls?" -añadió. La mirada consternada y la negativa de Bruce lo dijeron todo. Dejó a Micky apoyado en sus dos hombres supervivientes y les dio la orden de regresar al cuartel de la banda en el distrito 83. Él se dirigiría al cuartel en esta zona, para rescatar los créditos que habían conseguido reunir y el equipo. En verdad quería alejarse de sus hombres, ya había notado cómo le miraban reprobatoriamente... Justo cuando se dio la vuelta escuchó cómo se amartillaba un arma a su espalda. Se giró lentamente y descubrió que Micky, el novato, lo apuntaba con su pistola láser mientras lo miraba fijamente con la cara ensangrentada. "Esto es por mi hermano, cabrón" -dijo Micky un instante antes de apretar el gatillo. El incandescente rayo láser atravesó la cuenca ocular de Kurt haciendo que la parte trasera de su cráneo explotase en una lluvia sanguinolenta. Micky bajó el arma lentamente, Bruce y J.J se miraron incrédulos pero no dijeron nada. Micky caminó hacia Kurt tambaleándose y vació el resto de su cargador en el cuerpo inerte de su antiguo líder. Luego, después de un eterno instante, levantó la mirada hacia sus compañeros y dijo "Venga...vámonos. A la mierda con esto... volveremos, y nos las pagarán."
"Deja tu huella siempre, no solo lo intentes"
Avatar de Usuario
Wyand
Junta directiva
 
Mensajes: 30
Registrado: 22 Jun 2016 23:33




Volver A Otros temas

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados

cron